miércoles, 3 de octubre de 2007

Gloria y muerte, el destino del héroe


Pensar en la concepción de héroe nos proporciona automáticamente una idea mental de glorificación, que conlleva en sí misma una red inherente de hazaña y virtudes. Sin embargo, tal significación parece agotarse en busca de una complementariedad que denota ante los lectores cierta dicotomía.
Tal es así que el escritor argentino Jorge Luis Borges, en su obra ´Ficciones´, aborda la temática desde un ángulo muy singular. Precisamente, en el cuento ´Tema del traidor y del héroe´ esta oposición se representa en el cuerpo y mente de un ser único, capaz de llevar consigo la caracterización de ángel y demonio simultáneamente.
Fergus Kilpatrick, a quien Borges presenta como un conspirador irlandés del siglo XIX que murió en la víspera de la tan ansiada rebelión de su país, sin saberlo, firmó una condena que derivó en su propia muerte. James Nolan, quien era el encargado de develar el nombre del traidor, anunció que tal calificativo se representaba en la figura del mismo Kilpatrick.
Por lo tanto, como todo héroe y haciendo honor a su concepción, éste aceptó sin cuestionamiento alguno su castigo, pero solicitó que no perjudicara a su patria. Indudablemente, este es un aspecto característico del heroísmo, ya que se entrega la vida en busca del bien común, dejando de lado toda oportunidad en busca del propio arbitrio.
Si nos situamos en los orígenes del teatro griego, la tragedia se encarga de temáticas binarias como la lealtad y la traición, el amor y el odio, la vida y la muerte.
El búlgaro Tzvetan Todorov, quien integró el círculo de estructuralistas franceses a mediados de la década del ´60, plantea que la muerte está inscripta en el destino del héroe.
Asimismo, el lingüista sostiene que esta figura no se puede escapar de dos aspectos que lo sostienen como tal y que forman parte de su propia concepción. Por un lado, plantea la necesidad de un relato que lo glorifique, en el que las proezas den cuenta de una vida colmada de gloria, la cual será distintiva de cualquier otro ser.
Como segundo principio, aparece en escena el tema de la muerte. Según Todorov, el destino trágico es una marca sine qua non en la vida de las figuras que representan al heroísmo. Tal es así, que en la tragedia griega el héroe es caracterizado como un semidios, es decir, que tiene una parte mortal, lo cual también puede asemejarse a las adversidades y errores que pueda consumar el hombre en su vida terrenal.
En tanto, el personaje de Borges (Kilpatrick) refleja la traición como parte oscura y nefasta del héroe, quien además no puede aislarse de la culpabilidad que lo somete a su propia rendición.
Si nos detuviésemos a reflexionar uno segundos sobre esta concepción existencial ¿qué figuras del orden nacional podrían verse situadas en este panorama en el que la se entreteje la gloria y la muerte?

3 comentarios:

Fernando Tornu dijo...

Muy bueno!!

Congratulations!!

Fer T.

Carlos Vargas dijo...

Andrea: Son muy buenos tus articulos, aprendo mucho cada vez que leo uno, te felicito. Creo que los pueblos siempre necesitan un idolo, un procer, un heroe, para creer, para buscar un guia. A veces la historia nos muestra con el tiempo que esos proceres son humanos con virtudes y defectos. Felicitaciones.

Andrea dijo...

Gracias Carlos por tu comentario. Es muy gratificante saber que lo poco o mucho que uno vuelca en un papel pueda resultar provechoso para alguien. Espero que los próximos artículos te causen la misma impresión-